Últimamente el sector de la CiberSeguridad cada
vez se parece más a un circo. Lo importante es el espectáculo y lo que menos
importa es si nuestros sistemas realmente son más seguros.
Siempre se ha dicho que la seguridad es como una
cadena, un conjunto de elementos cuya fortaleza depende de que todos ellos sean
lo suficientemente robustos. Al final la cadena es tan fuerte como su eslabón
más débil.
Siguiendo este principio, deberíamos revisar todos
los elementos de nuestra seguridad, para garantizar que todos ellos alcanzan un
nivel aceptable. No podemos centrarnos solo en algunos elementos y olvidar el
resto.
Sin embargo el sector va en dirección contraria.
Lo que vende son las anécdotas, las modas.
Este año toca la moda de los ataques de denegación
de servicio distribuidos. Todo el mundo corre a comprar el último “Appliance” y
a contratar los últimos servicios de “Threat Intelligence”. ¿Y el resto de
frentes, los olvidamos?
Hay también muchos casos de empresas o profesionales,
que se han especializado en determinado tipo de vulnerabilidades o de ataques. Cuando
contratas un proyecto de auditoria o consultoría con ellos, ya sabes lo que vas
a recibir: Con un “Cross Site Scripting” son capaces de entrarte “hasta la
cocina”.
Y me parece bien, la especialización en seguridad
suele ser algo positivo. Además, debe ser un espectáculo ver a esta gente explotando
“su” vulnerabilidad, pero ¿Y el resto de elementos de mi seguridad? ¿Y si no
tengo un “Cross Site Scripting”? ¿De verdad merece la pena pagar por un
proyecto tan específico? ¿Y los otros 100 tipos de vulnerabilidades que esta
empresa no me va a analizar?
En seguridad es raro encontrar recetas mágicas que
sirvan para todos los casos. Si tenemos más de un elemento a proteger, no
debemos acudir solamente a los que venden siempre lo mismo y tenemos que analizar
con la cabeza fría cuales son nuestras necesidades reales de nuestra
organización, sin dejar huecos por cubrir ni dejarnos cegar por bonitas “demos”.